Con tanta sigla y tanto componente informático en el ámbito de la catalogación bibliográfica y de la automatización de bibliotecas es frecuente que surgan dudas sobre la relación entre el SIGB, el OPAC, el formato MARC 21, la RDA, la ISBD y cómo interactúa el usuario y el bibliotecario con estos “palabros” tan raros. Aquellos que están preparando la Oposición de Auxiliar de Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid sabrán de que hablo, pues en el tema 3 de dicha convocatoria se ha incidido especialmente en los estándares de aplicación en el día a día de las bibliotecas. El SIGB es el Sistema Integrado de Gestión Bibliotecaria, es decir el sistema de información, con el que se gestiona la biblioteca, que en la práctica es un programa informático en forma de base de datos donde el bibliotecario registra información muy diversa, desde los datos propios de la catalogación de un libro a los referentes a la transacción de préstamo o devolución ejemplares. Según el tipo de información, se emplearán diferentes módulos: el de circulación para registrar la información relacionada con el servicio de préstamo, el módulo de catalogación para almacenar los datos de catalogación de los libros. Se trata de un sistema integrado porque los diferentes módulos interactúan entre sí, compartiendo información al servicio de la gestión de los servicios de una biblioteca.

EL OPAC es un módulo más del SIGB cuya misión es mostrar a través de una página web un buscador (o varios) para que el usuario pueda buscar los libros y otros materiales. Los datos que muestra los toma de la información previamente añadida en el módulo de catalogación (sin este último, el OPAC no existiría).

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El formato del OPAC que ve el usuario está en un lenguaje informático que pueda entender un navegador (recuerda que es una página web), pero para que la información aparezca y sea entendida en su conjunto como un registro bibliográfico, el bibliotecario que ha catalogado los materiales ha tenido que colocar los datos bibliográficos del libro en los campos propios del formato MARC 21, cuyas etiquetas 245, 300, 100, etc., son partes de una base de datos como si por ejemplo yo creara una base de datos cuyos campos fueran Nombre, Apellido y DNI. Cuando el programa informático detecta que hay información en dichas etiquetas, sabe perfectamente que se corresponde a un título, a la descripción fisica o a un encabezamiento principal.

Las etiquetas MARC 21 son necesarias para que la máquina, en este caso el módulo de catalogación informatizado, entienda a que corresponde cada parte de la información bibliográfica que se introduce. No obstante, aunque el formato es un estándar, la información concreta que dse introduce en cada campo debe ir normalizada según una regla de catalogación específica (aunque son pocas) que te indica por ejemplo que en la 245 que determina el Área de Título y mención de responsabilidad, el Título va separado de la mención de responsabilidad por una barra inclinada /. Las diferentes partes, que normalmente coinciden con signos de puntuación, van encabezadas en un mismo campo por un código de subcampo. Como ejemplo:

245 10 $aDon Quijote de la Mancha$b/Miguel de Cervantes

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La regla de catalogación que ha sido empleada en la mayor parte del mundo es la ISBD. En España se han empleado las Reglas de Catalogación del Ministerio de Cultura, hasta que ha empezado a utilizarse la ISBD consolidada (debido a este cambio solo se emplean las Reglas de Catalogación para los puntos de acceso) y recientemente la Biblioteca Nacional de España ha adoptado la RDA, unas reglas de catalogación más adaptadas a la era digital.

FRBR es el estándar internacional primigenio en el que se han basado las reglas de catalogación posteriores, incluida la ISBD. Aporta líneas maestras para el desarrollo de normativas adaptadas a las diferentes casuísticas bibliotecarias. BIBFRAME es un esquema de intercambio de información digital pensado para compartir información bibliográfica en Internet (en la web), que completa las carencias en este sentido de MARC 21 y especifica la generalidad de RDF.

En definitiva, en lo que respecta a la catalogación y recuperación de materiales bibliográficos en entornos automatizados, el catalogador emplea un formulario de base de datos cuyos campos para rellenar se denominan 100,. 245, 300, 650, etc. En la casilla correspondiente de cada campo o etiqueta, va colocando los datos correspondientes, normalizándolos según la regla de catalogación que emplee en ese momento y cuidando de no poner en la 245 el contenido propio de la 300, etc. El usuario recupera esa información a través de búsquedas en el OPAC, recibiendo listados tabulados como los que se muestran cuando se busca información en una base de datos o en un buscador de Internet.

Adrián Macías Alegre

academia auxiliar de biblioteca

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