La biblioteca escolar, sin duda, ha pasado en los últimos años de ser un depósito inerte de documentos mal atendido a ser el centro neurálgico del colegio, con necesidad de ser llevada por un profesional. En este post, vamos a reflejar lo que dice al respecto la Administración de la idoneidad de la colección en este tipo de Bibliotecas en su Documento “Bibliotecas Escolares” (MECD).

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La biblioteca escolar y su colección. Imagen extraída de la Web Alquibla

El objetivo de este post es dar a conocer de manera somera (puede el lector ver el documento completo más abajo) de la gran variedad de documentos y soportes que deben incluirse en la biblioteca escolar, abordar de forma práctica el proceso de creación y mantenimiento de la colección, aprender a localizar y manejar los catálogos de editores, repertorios bibliográficos, etc. y transmitir los criterios básicos para la valoración de los documentos.

La colección de una biblioteca escolar

El nuevo currículo insiste en que el alumnado tenga acceso directo a una amplia gama de recursos. Por otro lado se invita al profesorado a utilizar recursos muy diversos en su tarea docente, lo cual implica acceder a una mayor variedad de equipos y de materiales. El conjunto de materiales y recursos documentales reunidos en la biblioteca debe responder al menos a:

  • Las necesidades del programa escolar, contando cada una de las áreas curriculares y las materias objeto de las mismas con representación adecuada y suficiente.
  • Las necesidades de lectura del alumnado, así como sus intereses en cuanto a ocio y aficiones, incluyendo materiales que estimulen la imaginación y el pensamiento crítico.

El fondo deberá incluir también:

  • Materiales adecuados a las necesidades especiales de los/as alumnos/as (cuentos y libros en sistemas aumentativos: SPC, bliss, braille, lenguaje de signos…).
  • Recursos que respondan a las necesidades informativas y formativas del profesorado en su actividad docente y actualización profesional.
  • Producciones de la propia escuela (dossieres, informes, memorias de actividades, trabajos…).

Los fondos de la biblioteca escolar estarán constituidos de ordinario y en su mayor parte por libros; sin embargo, el concepto de recurso documental no se limita a los libros sino que abarca todo tipo de materiales que aporten información y sean útiles en las actividades escolares, desde documentos impresos hasta los más sofisticados documentos electrónicos, aparatos para su lectura, objetos, etc. e integra toda suerte de materiales didácticos audiovisuales y especiales comúnmente custodiados en departamentos, armarios o cuartos fuera de la biblioteca.

Se introducen así en el ámbito de la biblioteca escolar los conceptos de mediateca y de biblioteca multimedia como colección organizada de medios de comunicación del conocimiento en diferentes soportes al servicio de la escuela.

Algunos ejemplos son: monografías y libros de referencia, folletos, periódicos y revistas, carteles, fotografías, postales, discos y cintas, mapas, globos terráqueos, gráficos, películas, diapositivas, transparencias, juegos, objetos táctiles, etc. Se excluyen los recursos relacionados con las áreas de Ciencias de la Naturaleza, Tecnología, Música, etc. pues se considera que deben localizarse en el laboratorio, sala de música, etc. No se descarta, sin embargo, que la biblioteca pueda contar con información sobre los mismos.

Características de la colección

La colección de una biblioteca escolar debe responder a los siguientes requisitos:

  • Adecuación al alumnado: La colección debe atender prioritariamente a las necesidades de los/as alumnos/as, ya que el profesorado puede tener acceso a otros centros de documentación más especializados (Centros de Profesores y de Recursos, Centro de Investigación y Documentación Educativa, bibliotecas universitarias, etc.).
  • Variedad: La colección de la biblioteca no debe limitarse a libros u otros materiales impresos sino que ha de incorporar además todo tipo de documentos audiovisuales, electrónicos y digitales que respondan a las necesidades informativas, formativas y de ocio de sus usuarios/as. Es necesario que la biblioteca cuente con una amplia variedad de materiales y recursos en cuanto a su contenido (obras de ficción y de información), temas tratados, soportes (impresos, audiovisuales y electrónicos) y lenguas empleadas (lenguas del Estado, lenguas minoritarias presentes en el centro, lenguas extranjeras, etc.).
  • Equilibrio: Los organismos internacionales aconsejan que se guarde un equilibrio entre obras de ficción y de información para que la biblioteca pueda asumir adecuadamente sus funciones. Existen diversas pautas que pueden utilizarse como referencia para la constitución de colecciones adaptadas a un centro educativo, pero como referencia general suele aconsejarse que la proporción sea de un 70% de obras información y un 30% de ficción.
  • Actualización: Los fondos de la biblioteca escolar deben ofrecer a las personas usariass una información actualizada que abarque todos los ámbitos del conocimiento. Para ello no sólo es necesario que se incorporen periódicamente nuevos documentos sino también realizar un expurgo de los ya existentes. Esto permitirá que la colección sea algo vivo, atractivo para los/as lectores/as y en constante renovación.
  • Adaptación al currículo: El fondo de la biblioteca debe responder adecuadamente a las necesidades derivadas del desarrollo del currículo en los centros. En este sentido es importante que la colección contemple de manera equilibrada todas las áreas curriculares, temas transversales y materias comunes, específicas y optativas de las diversas modalidades formativas que se imparten en el centro.
  • Interés: Además de los documentos más directamente relacionados con el aprendizaje del alumnado en los distintos ámbitos formativos, deberían considerarse otros que reflejen sus aficiones e intereses, destinados a favorecer la lectura recreativa y de ocio.
  • Atención a la diversidad: La biblioteca escolar deberá ofrecer materiales adecuados para atender las necesidades educativas especiales de los alumnos y alumnas (cuentos y libros de sistemas aumentativos: SPC, bliss, braille, lenguaje de signos…).
  • Construida entre todos/as: Para que sea verdaderamente útil, la colección ha de concebirse como algo propio. Por eso deben existir cauces para que toda la comunidad educativa participe en su configuración. La persona responsable de la biblioteca debe tomar iniciativas en este sentido y coordinar y valorar las propuestas realizadas por todos las personas usuarias. Además, el fondo deberá dar cabida a las producciones de la propia escuela.

 

 

 

Documento completo

 

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