El término alfabetización informacional es la traducción del inglés information literacy (cuyas siglas son IL o INFOLIT) usado por primera vez en 1974 por Paul Zurkowsky para definir las habilidades que los empleados de las bibliotecas deberían tener para poder resolver los problemas a los usuarios. Según la ALA, una persona competente en el manejo de la información es la que es capaz de reconocer cuándo necesita información y tiene la capacidad para localizar, evaluar, y utilizar eficientemente la información requerida, lo que le permite llegar a ser un aprendiz independiente a lo largo de la vida.Image result for alfin

Naciones unidas, siguiendo con las definiciones, indica que la alfabetización es “mucho más que saber leer y escribir, es cómo nos comunicamos en la sociedad. Tiene que ver con las prácticas y relaciones sociales, con el conocimiento, el idioma y la cultura. La alfabetización se adentra en muchos aspectos de la vida. La alfabetización abre oportunidades de aprender, encontrar un mejor empleo y recibir remuneraciones más altas. La alfabetización también repercute en la condición social, la participación política, la expresión cultural, la supervivencia lingüística, el acceso a la atención de la salud y la prestación eficaz de servicios sociales, entre otras cosas. La alfabetización amplía las oportunidades del individuo y su capacidad de participar en forma significativa en todos los aspectos de la vida; el analfabetismo reduce las oportunidades y limita la capacidad de participar de forma significativa en todos los aspectos de la vida”.

La Alfabetización digital, sin embargoes una parte de la alfabetización informacional que muestra el manejo de las infraestructuras técnicas, habilidades para usar las aplicaciones informáticas, conceptos fundamentales sobre redes e información, habilidades intelectuales para manejar la tecnología de la información como paso previo para manejar la información a la que estas herramientas nos permiten el acceso.

Según indica la experta en ALFIN Felicidad Campal, la Alfabetización Informacional y su actuación en bibliotecas es una concatenación de las letras I+C+D:

“I” por y para Información, pero también para Infoxicación, estamos sobrealimentados de información, en cualquier contexto, en formatos y soportes muy variados. No se trata de tener mucha información, para Umberto Eco,- “información infinita es igual a información cero’’, sino la información de calidad que necesitamos en cada momento, lo que requiere un conjunto de actitudes, aptitudes y conocimientos, en definitiva requiere de la letra siguiente, de la C…

“C” por y para Competencia en el manejo de la información, para saber buscar, aplicar y Comprender la información, para tener así Ciudadanos informados y formados para poder tomar decisiones siendo Conscientes y aplicando el sentido y el pensamiento Crítico. C para Conciencia Cultural, que nos permitirá utilizar la información de manera ética y legal, para conocimiento compartido, que implica comunicar y compartir esa información de la manera más creativa de la que seamos, utilizando las herramientas digitales propias para cada caso, lo que nos lleva a la letra siguiente de este pequeño juego, a la D…

“D” por y para para destrezas en el uso de las herramientas digitales, vivimos en una sociedad digital y por tanto necesitamos manejar esas herramientas, las tecnologías son herramientas, pero solo un medio. La tecnología como medio, la información que necesitan los ciudadanos digitales, como lo es la sociedad, como fin.

Aprender para un adulto en las nuevas coordenadas sociales ya no implica solamente aprender a leer, aprender a escribir o adquirir pasivamente los conocimientos de los demás. Implica, además, aprender a aprender, aprender a participar en procesos continuos de formación y aprender a transitar de los datos a la información, de la información al conocimiento, del conocimiento a la sabiduría y de la sabiduría a la vida cotidiana.

Solamente podemos obtener información si dominamos las competencias que nos permiten acceder a ella (conversación, lectura, escritura, imagen, lenguaje digital). Solamente podemos obtener conocimiento si sabemos controlar, completar y estructurar la información obtenida. En este momento existe una avalancha informativa, y ante ella, se requieren una serie de competencias, que bien podemos resumir en una sola, la competencia mediática, digital e informacional, porque hay información en todas partes en muchos soportes. Pero no seremos competentes en nada, si antes no lo hemos aprendido, si antes no nos hemos formado, si antes no nos hemos alfabetizado. Es por eso por lo que la UNESCO habla de AMI, de Alfabetización Mediática e Informacional (ALFIN), que sin duda, incluye a la competencia digital, aunque en estos momentos se hable, de forma casi exclusiva, de esta, de la competencia digital.

Se trata por un lado, de encontrar un punto de convergencia entre la radio, televisión, Internet, periódicos, libros, archivos digitales y bibliotecas, como principales proveedores y contenedores de información, y considerar que la protagonista es ella, la información en soportes y contextos múltiples. Y por otro, de tener presente una obviedad casi, y es que por mucha tecnificación y modernización de nuestra sociedad, de nuestro sistema educativo, de nuestra vida, en definitiva, hay que volver, a lo básico, a considerar, como ya he señalado, que las tecnologías son herramientas, es decir, medios para alcanzar un fin y no un fin en sí mismas, “la tecnología como medio, la información como fin”. Este planteamiento de todos sabido, sin embargo nos lleva a cuestionarnos algo aparentemente -solo aparentemente- más sencillo: pese a tanta tecnología, ¿somos capaces de realizar una serie de tareas?. Por ejemplo, ¿somos capaces de reconocer la necesidad de información? (no podemos vivir anclados en lo que digan los libros de texto o lo que aprendimos en la facultad o escuela de magisterio, el aprendizaje debe ser una acción presente las 24 horas, los 7 días de la semana, de los 365 días del año), ¿sabemos localizarla (de forma precisa y rápida), sabemos evaluarla (filtrar la importante de la que no lo es, tener espíritu crítico para saber reconocer la información veraz de la falsa, la que nos está diciendo más de lo que aparente y la que no nos aporta nada, acudir a diversas fuentes de información y contrastarla, etc.), clasificarla (etiquetar, organizar, estructurar, identificar las ideas clave)? Y por último, ¿somos capaces de transformar toda esa información en conocimiento y de aplicarla y utilizarla de manera ética y legal en el contexto de nuestra vida cotidiana, –sí, para vivir- así de sencillo?. Ante estas preguntas, otra más, ¿qué importa el formato en el que está esa información? Si vivimos en una sociedad digital, la competencia obviamente será digital, pero lo que importa no es solo el envoltorio, el concepto, quedémonos con la esencia, con el contenido, con el saber hacer que nos proporciona esta competencia… Por ello volvamos a lo básico, a lo simple: de la información al conocimiento, de este a la sabiduría, para desde esta (si somos capaces de alcanzarla, con todas las dificultades que ello conlleva), volver a la vida cotidiana, a nuestra vida diaria.

Y al hablar de la vida diaria y de las bibliotecas como servicios de proximidad cercanos al ciudadano tenemos que ocuparnos de que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de adquirir esa competencia y particularmente todos aquellos que por su edad o situación social están lejos del sistema académico, que se supone tiene que cumplir esa función.

El MECD y ALFIN

Según el documento Marco de referencia para las bibliotecas escolares, publicado por el Ministerio de Educación en 2011, “la consecución de una de las competencias básicas recogidas en los nuevos currículos, denominada Tratamiento de la información y competencia digital, exige la utilización de fuentes informativas diversas y en distinto soporte, más allá del libro de texto (impreso o electrónico). La biblioteca escolar, además de otros puntos de acceso a recursos digitales que puedan existir en el centro (aulas multimedia, punto de acceso a internet en las aulas,…), es el instrumento fundamental para el trabajo enfocado a la adquisición de esta competencia, superando el alfabetismo digital (conocimiento del uso de los ordenadores y otros recursos digitales) y contemplando los contenidos propios de lo que, en foros internacionales y nacionales, se está denominando alfabetización informacional (ALFIN)”.

Definición del CILIP (Chartered Institute of Library and Information Professionals): Alfabetización informacional es saber cuándo y por qué necesitas información, dónde encontrarla y cómo evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera ética.

Esta es la definición de alfabetización informacional del Colegio de Bibliotecarios y Profesionales de la Información británico (CILIP). Es una de las últimas (2004) pero ha hecho fortuna porque expresa con mucha claridad las habilidades o competencias necesarias para que una persona pueda ser considerada como alfabetizada en información, que según el propio CILIP consisten en la comprensión de:

 

la necesidad de información

los recursos disponibles

cómo encontrar la información

la necesidad de evaluar los resultados

cómo trabajar con los resultados y explotarlos

ética y responsabilidad en la utilización

cómo comunicar y compartir tus resultados

cómo gestionar lo que has encontrado.

 

Veremos ahora el alcance de esta propuesta.

Comprender la necesidad:

Se trata de ser consciente de que se necesita información, saber qué se necesita y el tipo de información que se requiere. Saber que la información está disponible en un amplio tipo de formatos (papel, formato digital, radio, películas…) en distintas localizaciones físicas y virtuales.

Comprender la disponibilidad

Ser capaz de identificar qué recursos están disponibles, dónde y cómo acceder a ellos y cuándo resulta adecuado utilizarlos.

Comprender cómo encontrar la información

Es decir, saber buscar los recursos adecuados con eficacia e identificar la información relevante.

Por ejemplo:

Buscar en varios recursos

Utilizar los índices de los libros

Utilizar revistas de resúmenes y de índices

Utilizar agregadores de noticias mediante RSS

Participar en foros de debate, listas de correo, etc.

Utilizar páginas web, saber guardar las favoritas, etc.

Comprender y utilizar la lógica booleana

Comprender y utilizar la búsqueda por relevancia y por ranking de relevancia.

Comprender la necesidad de evaluar los resultados

Ser capaz de evaluar la autenticidad, corrección, actualidad, valor y sesgo de la información. También, evaluar los medios por los que se obtuvieron los resultados para asegurar que no son equívocos e incompletos.

Comprender cómo trabajar con los resultados y cómo explotarlos

Analizar y trabajar con la información para ofrecer resultados de investigación correctos y bien presentados, o para desarrollar nuevo conocimiento y comprensión.

Comprender la ética y la responsabilidad en la utilización

Saber por qué la información debe ser utilizada de forma responsable, culturalmente sensible y ética (ética profesional, económica y personal). Respetar la confidencialidad y reconocer siempre el trabajo de otras personas. Comprender la naturaleza y usos del sesgo, para informar con propiedad.

Comprender cómo se comunica y comparte lo que has encontrado

La habilidad para comunicar/compartir la información de una manera o en un formato adecuados a la propia información, al público al que te diriges y a la situación concreta.

Por ejemplo:

  • Comprender las ventajas e inconvenientes de los diferentes canales de comunicación (una página web, una presentación, un informe escrito)
  • Conocer los estilos de redacción apropiados (para informes, ensayos, presentaciones, etc.)
  • Conocer los estilos de citas
  • Usar notas a pie de página o al final
  • Comprender cómo gestionar lo que has encontrado
  • Saber cómo almacenar y gestionar la información que has adquirido aplicando los métodos más eficaces disponibles, reflexionando críticamente sobre el proceso y los logros así como sobre las fuentes encontradas para aprender de la experiencia de encontrar y utilizar la información.

Por ejemplo:

  • Tener en cuenta la posibilidad de volver a encontrar nuevos recursos en fechas posteriores
  • Organizar en ficheros o estanterías los recursos físicos
  • Organizar en carpetas los datos almacenados en el ordenador
  • Organizar correctamente los correos electrónicos y sus adjuntos
  • Realizar copias de seguridad

Este esquema resume las competencias o habilidades que forman parte de la alfabetización informacional, así como la formación necesaria para conseguir el objetivo de obtener la capacidad de investigar y resolver problemas, de aprender a aprender a lo largo de toda la vida.

ALFIN es más que la memorización de nuevos conceptos relacionados con la información, y mucho más que la formación en el manejo de nuevas tecnologías. Es un paradigma teórico orientado a potenciar las buenas prácticas de modelos formativos para aprender a aprender, en espacios educativos formales o no formales, como las bibliotecas, desde una triple perspectiva:

Cognitiva, para que el aprendiz modele un pensamiento crítico para cuestionar razonamientos, hacerse preguntas y buscar respuestas, y adquiera estrategias en el manejo de información, para planificar y supervisar el propio trabajo intelectual.

Emocional, para que el aprendiz desarrolle hábitos y actitudes que mantengan su inquietud por aprender cuando haya terminado su formación académica.

Ética, para que el aprendiz comprenda la problemática relacionada con el uso indiscriminado de materiales informativos, con temas como el plagio o la propiedad intelectual, y sea consciente de los peligros de las nuevas formas de comunicación en Internet.

ALFARED

Alfared” (anteriormente llamado Alfinred) surge como resultado de las conclusiones del documento “Declaración de Toledo sobre la alfabetización informacional (Alfin)” dentro del Seminario de Trabajo: Biblioteca, aprendizaje y ciudadanía (2006), en lo relativo a: “Creación, mantenimiento y actualización de un sitio web específico sobre alfabetizaciones y competencias fundamentales, como centro de recursos y apoyo a los foros e iniciativas que se desarrollen”.

Los objetivos del “Foro Alfared” son:

Difundir los documentos claves, normas, directrices, modelos y marcos de interés para todo tipo de bibliotecas.

Recopilar, seleccionar y difundir buenas prácticas en alfabetización informacional en todo tipo de bibliotecas y centros de documentación.

Fomentar el intercambio de estudios, investigaciones y experiencias de profesionales interesados en impulsar la alfabetización informacional

Convertirse en una herramienta cooperativa que favorezca el intercambio de opiniones e incentive el debate y la implicación de todo tipo de profesionales.

Hacer disponible a la comunidad profesional y la ciudadanía informaciones, tutoriales, comentarios y propuestas de mejora de la capacidad de informarse.

Intensificar la presencia de las bibliotecas en las políticas de alfabetización digital y aprendizaje permanente

Está promovido por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, del Ministerio de Cultura.

 

“Bibliotecas por el aprendizaje permanente” (Declaración de Toledo sobre la alfabetización informacional. Toledo. 2006)

 

Estamos inmersos en una sociedad del conocimiento, en la que debemos aprender durante toda la vida y desarrollar habilidades para usar la información de acuerdo a objetivos personales, familiares y comunitarios, siempre en entornos de inclusión social, preservación y respeto intercultural. Así lo afirman organismos internacionales en numerosas declaraciones y, de igual forma, lo asumen los profesionales de la información a través de instituciones como IFLA y manifiestos como la Declaración de Praga: hacia una sociedad alfabetizada en información y la Declaración de Alejandría sobre la alfabetización informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida. La alfabetización informacional es una herramienta esencial para la adquisición de competencias en información, así como para el desarrollo, participación y comunicación de los ciudadanos. Se hacen necesarios conocimientos sobre el acceso a la información y su uso eficaz, crítico y creativo.

Por este motivo, profesionales de la información y la educación del estado español se reunieron en Toledo en el Seminario de Trabajo “Biblioteca, aprendizaje y ciudadanía: la alfabetización informacional”, con el fin de analizar la aplicación del concepto y la situación de los programas de alfabetización informacional en España, así como para proponer las líneas y actuaciones prioritarias en los diferentes ámbitos territoriales. Tras su debate, comunican a la sociedad en general, autoridades, instituciones, agentes sociales y profesionales las siguientes consideraciones:

Las bibliotecas y su personal contribuyen al mantenimiento y mejora de los niveles educativos de toda la población, gracias a sus instalaciones, recursos y servicios, así como por las actividades de formación y promoción de la lectura que realizan.

Las bibliotecas y los centros de información deben diseñar y poner en práctica actividades de formación de manera eficaz y en coordinación con las instituciones responsables de la provisión de formación en las competencias básicas.

Las instituciones deben fomentar el desarrollo profesional permanente del personal de las bibliotecas, para conseguir una actualización constante en la información de todo tipo que afecte a los colectivos a los que se atiende.

Las bibliotecas deben tener una política formativa específica de todo su personal, que permita actuar en la alfabetización de los ciudadanos en el uso de la información y posibilite trabajar en favor del aprendizaje permanente.

El sistema educativo obligatorio es la base inicial para la capacitación en el uso de la información, por lo que es preciso dar protagonismo a la biblioteca escolar como centro de recursos para el aprendizaje y la adquisición de competencias.

Los planes de estudio de las universidades que forman profesionales de la información deberían integrar contenidos relativos a la alfabetización informacional y las cuestiones pedagógicas necesarias para su enseñanza.

Las asociaciones profesionales deben dar prioridad en su oferta de actividades de formación continua a los nuevos retos que impone la alfabetización informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida.

Los agentes implicados en la promoción de la alfabetización informacional deberían establecer foros locales, provinciales, autonómicos y estatales, que se conviertan en plataformas de reflexión, difusión y cooperación interinstitucional.

Los puntos prioritarios de reflexión para estos foros, que podrían constituir los primeros pasos en una agenda nacional de promoción de la alfabetización informacional, deberían ser:

  • Elaboración de un modelo y marco propio para las competencias fundamentales incluidas en la alfabetización informacional.
  • Elaboración de una propuesta curricular de alfabetización informacional que se adaptable a contextos bibliotecarios, disciplinares, de aprendizaje y vitales diferentes según los segmentos de población a los que vayan dirigidos.
  •  Realización de un programa de actividades para la concienciación social acerca de la necesidad de la alfabetización informacional.
  • Recogida sistemática de ejemplos de las mejores prácticas en evaluación de programas de formación y de certificación de niveles individuales.
  •  Creación, mantenimiento y actualización de un sitio web específico sobre alfabetizaciones y competencias fundamentales, como centro de recursos y apoyo a los foros e iniciativas que se desarrollen.
  •  Identificación de socios clave en los distintos ámbitos para el establecimiento, actualización, promoción y difusión de la agenda de actuaciones.
  • Establecimiento de un mecanismo eficaz y fluido de participación en la agenda internacional para la alfabetización a lo largo de la vida, que tenga en cuenta las competencias y responsabilidades de cada ámbito de actuación.

 La cooperación para el desarrollo de las competencias fundamentales y las alfabetizaciones debe orientarse en dos direcciones:

  • Por una parte, los profesionales de la información deben trabajar en la interacción entre teoría y práctica profesional; así como procurar la cooperación entre centros de información, con el fin de que la formación informacional tenga progresión y actúe de acuerdo a sus objetivos educativos.
  • Por otro lado, las instituciones, organismos y profesionales interesados en la promoción de las competencias informacionales deberían establecer relaciones entre sí, para la coordinación y desarrollo de actividades conjuntas. Los asistentes al Seminario de Toledo se comprometen a realizar ante las instituciones, organismos y asociaciones del entorno profesional y geográfico al que pertenecen cuantas acciones sean pertinentes para lograr el apoyo público a las consideraciones reflejadas en este documento y su compromiso de actuación en favor de la alfabetización informacional.

Enrique Navas Benito / Auxiliar de Biblioteca

academia auxiliar de biblioteca

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