
Introducción
Después de años trabajando en bibliotecas y formando a futuros Auxiliares y Técnicos Auxiliares de Biblioteca desde la Academia Auxiliar de Biblioteca, he llegado a una conclusión muy clara: la biblioteca no es un edificio lleno de libros, es un edificio lleno de perfiles humanos muy distintos. Y cada perfil tiene expectativas, ritmos, urgencias y necesidades diferentes…
Uno de los errores más comunes cuando se empieza a trabajar en una biblioteca es pensar que todos los usuarios “vienen a lo mismo”. No es así. El que viene a estudiar una oposición no necesita lo mismo que el jubilado que lee prensa a diario. El adolescente que hace un trabajo escolar no tiene las mismas dificultades que el adulto que viene a hacer un trámite digital.
Conocer estos perfiles no solo mejora el servicio. Lo profesionaliza.
Estos son, desde mi experiencia real de mostrador, los cinco usuarios más habituales en bibliotecas públicas y lo que esperan realmente de nosotros:
1. El estudiante
Características
Suele acudir en épocas de exámenes o convocatorias. Pasa muchas horas en sala. Necesita silencio absoluto y estabilidad. Es exigente con el entorno porque su objetivo es muy concreto: rendir.
A veces vive con ansiedad. Percibe cualquier ruido o problema como una amenaza directa a su concentración.
Necesidades
Silencio y control del ambiente.
Espacios cómodos y bien iluminados.
Acceso estable a WiFi y enchufes.
Normas claras sobre reserva de mesas.
Rapidez en la atención.
Este perfil necesita que la biblioteca funcione como un espacio de alto rendimiento. Si algo falla, lo notará inmediatamente.
2. El usuario lector habitual
Características
Es el usuario fiel. Viene con frecuencia, conoce al personal, pregunta por novedades, busca libros y suele participar en clubes de lectura.
Valora la atención personalizada y la cercanía.
Necesidades
Información sobre novedades.
Asesoramiento lector.
Posibilidad de reserva ágil.
Variedad de géneros.
Sentimiento de pertenencia.
Este usuario no solo consume el servicio: lo construye. Fidelizarlo es fundamental para cualquier biblioteca pública.
3. El usuario de Internet y nuevas tecnologías
Características
Acude para usar Internet, imprimir documentos o realizar trámites electrónicos (cita médica, Hacienda, empleo, etc.).
En muchos casos no domina la tecnología. Puede sentirse inseguro o frustrado.
Necesidades
Apoyo básico en el uso de ordenadores.
Paciencia y explicación clara.
Equipos en buen estado.
Conectividad estable.
Orientación sin invadir su privacidad.
Aquí el papel del Auxiliar es clave. No se trata de hacer el trámite por el usuario, sino de acompañarlo y enseñarle.
4. El usuario infantil y su familia
Características
Niños acompañados por padres o abuelos. Buscan cuentos, actividades, animación a la lectura o simplemente un espacio cultural o de juego.
El ruido moderado forma parte de su dinámica.
Necesidades
Zona infantil diferenciada.
Fondos actualizados y atractivos.
Actividades culturales.
Orientación en lecturas por edades.
Ambiente acogedor.
La biblioteca pública tiene una función social enorme en este perfil. No es solo préstamo; es formación de futuros lectores. Y, por supuesto, un espacio de diversión.
5. El usuario ocasional o desinformado
Características
Viene poco. No conoce bien el funcionamiento del catálogo, las normas de préstamo o los servicios disponibles.
Puede sentirse perdido o incluso incómodo.
Necesidades
Explicaciones claras y sencillas.
Señalización visible.
Trato amable.
Acompañamiento inicial.
Información básica sin tecnicismos.
Este perfil necesita sentirse orientado. Una buena primera experiencia puede convertirlo en usuario habitual.
6. El usuario de la tercera edad
Características
Es un perfil muy presente en bibliotecas públicas, especialmente en horario de mañana. Muchos son lectores habituales de prensa y narrativa. Otros utilizan la biblioteca como espacio social, como lugar de rutina diaria y encuentro.
Algunos dominan perfectamente el catálogo y los servicios; otros tienen más dificultades con la tecnología o con los nuevos sistemas digitales.
Suelen valorar mucho el trato cercano y el reconocimiento personal. Para muchos, la biblioteca es también un espacio de compañía.
Necesidades
Acceso cómodo a prensa y narrativa.
Fondos en letra grande o lectura fácil.
Paciencia en la atención.
Apoyo en trámites digitales básicos.
Ambiente tranquilo y accesible.
Este perfil requiere algo fundamental: tiempo y humanidad. No necesitan rapidez, necesitan atención sin prisa.
En mi experiencia como Técnico Auxiliar de Biblioteca, he comprobado que una explicación dada con calma o una recomendación personalizada puede marcar la diferencia para este usuario. A veces la biblioteca no es solo un servicio cultural para ellos, sino un espacio de socialización y estabilidad.
Y eso, en una sociedad cada vez más acelerada y digitalizada, tiene un valor enorme.
Conclusión
Trabajar en una biblioteca pública no es simplemente gestionar libros o aplicar normas. Es entender perfiles humanos distintos y adaptar el servicio a cada uno de ellos. Cuando formo a opositores siempre les digo lo mismo: el verdadero trabajo no está solo en la CDU, el OPAC o el préstamo. Está en la gestión de personas. Porque la biblioteca pública no es un espacio neutro. Es un lugar donde confluyen necesidades académicas, culturales, digitales y sociales. Y cuanto mejor entendamos a nuestros usuarios, mejores profesionales seremos.
Enrique Navas Benito / Academia Auxiliar de Biblioteca




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