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La cooperación bibliotecaria tiene una historia de siglos: en la Edad Antigua las bibliotecas de Alejandría y Pérgamo ya disponían de un sistema de préstamo interbibliotecario, y en la Edad Media los monjes franciscanos elaboraron un catálogo colectivo de manuscritos monásticos. En el siglo XIX comienza a gestarse el actual modelo de cooperación bibliotecaria en el ámbito anglosajón y, en los años 70, la automatización facilita nuevas formas de participación…

A pesar de toda esa trayectoria, la cooperación bibliotecaria sigue siendo un tema de máxima actualidad. Y es que, en el escenario actual, que podemos describir a modo de pinceladas por rasgos como los rápidos cambios en las tecnologías de la información, la crisis económica, la introducción del libro electrónico y la globalización, las estructuras de cooperación (sistemas de bibliotecas, redes y consorcios) supone más una fortaleza tanto a largo como a corto plazo.

Los rápidos cambios tecnológicos que se han venido produciendo en los últimos años (primero se incorporó el préstamo de audiovisuales, luego Internet, la Web social…) producen confusión a la hora de adaptarse a ellos, por lo que disponer de recursos humanos especializados ayuda al bibliotecario a centrarse en sus tareas. Por otra parte, enfrentarse a los problemas de forma conjunta facilita la adopción de soluciones.

Soluciones como el modelo de bibliotecas de doble uso o bibliotecas integradas, bibliotecas escolares que abren a toda la ciudadanía, convirtiéndose así en públicas, ahorran a las administraciones los costes de una nueva biblioteca, a la vez que se aprovechan espacios y maximizan recursos.

Las bibliotecas están comenzando a introducir el libro electrónico, tanto con el préstamo de dispositivos a los usuarios, ofertando así la posibilidad de probarlos, como con el préstamo de documentos electrónicos. El modelo de consorcio se ha demostrado eficaz en la adquisición en las bibliotecas universitarias, y probablemente otros tipos de bibliotecas deban establecer modelos similares a la hora de negociar frente a las distribuidoras con el fin de obtener mejores precios.

La globalización nos sitúa en un espacio común al de otros países, haciendo la cooperación internacional factible gracias a las tecnologías, bien a través de asociaciones internacionales o de proyectos conjuntos.

Redes y sistemas de bibliotecas

Las bibliotecas, aunque se encuentren dentro de un sistema bibliotecario, casi nunca pueden ofrecer un servicio bibliotecario que pueda ser considerado del todo completo, ya que este servicio difícilmente podrá ser total.

Las razones son las siguientes:

  • La necesidad, cada vez mayor, de información por parte de la sociedad, precisamente por parte del desarrollo socioeconómico de ésta que demanda cada vez más información. Esa información crece de manera incesante, en todos los ámbitos: cultural, educativo, económico, social, científico, tecnológico, etc. e incluso, desde el punto de vista puramente lúdico.
  • La validez de esa información también es otro problema, que cada vez más posee un plazo de vigencia más corto. Los soportes de la información cada vez son más variados y cada vez más evolucionan las propias técnicas informativas. De todo esto, se deduce que difícilmente una biblioteca, ni siquiera un sistema de bibliotecas, puede prestar el servicio que llamaríamos completo.

En consecuencia, para llegar a aquellos niveles de servicio a los que una biblioteca no puede llegar por sí sola, no queda más remedio que realizarla a través de un triple camino:

  • Las redes de
  • La cooperación
  • La existencia de servicios nacionales de apoyo

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Redes y sistemas de bibliotecas

Un grupo de bibliotecas unidas más o menos entre sí constituyen una red, y suele ser la forma más habitual de realizar lo que se llama cooperación interbibliotecaria.

Una red es un sistema cooperativo entre bibliotecas, que están relacionadas entre sí bien por la materia (similitud entre sus fondos), bien por su proximidad geográfica o bien por otra razón, para compartir sus medios técnicos, sus recursos humanos o informativos dirigidos a la consecución de un mayor o mejor servicio.

Un sistema es un conjunto de medios bibliotecarios capaz de prestar un servicio completo. Mientras que una red es una forma de cooperación que está relativamente institucionalizada, nos encontramos la existencia de otro tipo de cooperación entre bibliotecas, sin que éstas lleguen a constituirse en red.

Cooperación bibliotecaria.

Es un concepto más genérico que el de red de bibliotecas, ya que cuando existe una red de bibliotecas es necesario que exista una biblioteca central, mientras que en este caso de cooperación no presupone de manera necesaria la intervención de una biblioteca determinada con caracteres y funciones de biblioteca central. Ni siquiera esta cooperación presupone la existencia de una cierta jerarquía entre las bibliotecas. Sin embargo, es necesario resaltar que, aunque la red de bibliotecas necesite siempre una cierta centralización, la cooperación acaba desembocando en una cierta coordinación, es decir, una biblioteca aglutina a las demás bibliotecas.

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Lo normal es que esta coordinación termine dando como resultado que las bibliotecas que participan en la cooperación acaben sometiéndose a unas decisiones centralizadas, pero de una manera pactada. Un sistema de bibliotecas suele dar origen a una forma estable de cooperación con otros sistemas y por ello, también va a dar origen a un sistema de sistemas, llegando incluso a constituir un sistema interbibliotecario nacional, es decir, lo que se llama un NATIS (National Information System).

Servicios nacionales de apoyo

Los servicios nacionales de apoyo pueden ser en cuanto a la estructura, es decir, la planificación; o en cuanto al funcionamiento, es decir, al personal, trabajo, suministro de los materiales, … Estos servicios no siempre son de carácter estatal, a pesar de que es necesario reconocer que el Estado puede aportar mucha ayuda en este aspecto porque la simple cooperación no sería suficiente para alcanzar los completos servicios, tanto de infraestructura como de funcionamiento, o si pudiesen alcanzar estos servicios podrían resultar demasiado caros.  Entre los servicios se encuentran:

  • Formación del
  • Asesoramiento técnico.
  • Normalización.
  • Relaciones
  • Participación en programas
  • Formación de colecciones
  • Elaboración de una bibliografía nacional
  • Elaboración de catálogos
  • Formación de bases de datos bibliográficas.
  • Préstamo y canje

Éstos son servicios que si no existiese un Servicio Nacional de Apoyo sería muy difícil conseguir simplemente con la cooperación bibliotecaria y sus grupos de trabajo.

Redes de bibliotecas

Las bibliotecas han respondido al fenómeno de la explosión de la información mediante una serie de sistemas de automatización de bibliotecas.

Esta automatización permite el trabajo informatizado de distintas operaciones bibliotecarias como la adquisición de fondos, la catalogación, el control de las publicaciones periódicas, o el suministro de documentos, con todo el proceso de circulación de estos documentos, es decir, préstamo interno o interbibliotecario y devolución.

Del mismo modo, la informatización facilita los servicios de búsqueda de la información, tanto local o próxima (dentro de la biblioteca) como externa (en otras bibliotecas).

El paso siguiente a la automatización está constituido por las Redes de bibliotecas, que son una asociación de centros de información para realizar de modo cooperativo uno o varios procesos bibliotecarios. La existencia de redes de bibliotecas descansa sobre dos niveles diferenciados:

  • El nivel de las redes telemáticas, que implica una serie de servicios como el transporte, cuya disponibilidad ha crecido de una manera extraordinaria en esta última década gracias a
  • El nivel de las aplicaciones, que pueden ser genéricas, pero sobre todo específicas. Por lo que respecta a las aplicaciones específicas, las bibliotecas gozan de una gran madurez sobre todo en entornos

Sin embargo, existen ciertos problemas a la hora de pensar en las redes de bibliotecas porque en algunos casos, existen diferencias en cuanto a los equipos, aplicaciones, formatos de los ficheros, o por lo que respecta a las interfaces de los usuarios, ya que el crecimiento de normalización ha sido menor que el crecimiento de las redes telemáticas. Todo este aumento de normalización que es deseable estará en la base de algo que se está viendo y que son las bibliotecas virtuales o electrónicas.

Sistemas de bibliotecas

La biblioteca no es únicamente aquel lugar donde se guardan los libros. El concepto actual de biblioteca es como un conjunto de servicios. Por eso, la IFLA ha ido acuñando una serie de términos que complementan a la palabra y concepto de biblioteca, de modo que sea efectivamente algo más que un edificio. Estos términos son los siguientes:

  • Punto de servicio: La biblioteca es cualquier lugar con un servicio bibliotecario desde el cual el usuario puede tener acceso a los servicios de la biblioteca. Puede ser, por ejemplo, un bibliobús, una biblioteca sucursal, una biblioteca de hospital, Bibliometro, etc.
  • Unidad administrativa: Es una biblioteca o conjunto de bibliotecas con una decisión y una capacidad de administración y de decisión. La unidad administrativa puede tratarse de un gran sistema bibliotecario o de una simple biblioteca municipal. Según la IFLA, el número de habitantes necesarios para que merezca la pena tener una unidad administrativa es de 3000, porque ésta tiene que prestar un servicio bibliotecario completo, es decir, el préstamo, sala de lectura, atención al público adulto e infantil, poseer publicaciones periódicas, medios audiovisuales y contar con personal cualificado.
  • Sistema de bibliotecas: Es un conjunto de instituciones bibliotecarias o de medios bibliotecarios capaces de prestar servicio bibliotecario completo. De acuerdo con la IFLA, una biblioteca debe plantearse el formarse o constituirse en sistema cuando posee usuarios a más de un kilómetro y medio de distancia, teniendo en cuenta que no lo hará como norma a no ser que tenga 150.000 posibles usuarios a los que poder servir. Las bibliotecas universitarias, aunque en su origen poseen un carácter unitario, muy difícilmente pueden organizarse de otra manera que no sea un

Las bibliotecas nacionales, por la variedad de funciones que tienen encomendadas y por las distintas secciones y departamentos con los que cuentan, incluso de distintos edificios, deben también funcionar como sistemas

Estos sistemas van a tener unas características especiales, y van a ser las cabeceras del sistema. Un sistema de bibliotecas públicas debe contar con una dirección y una administración centrales, que planifiquen y lleven a cabo la gestión administrativa y económica.

También necesitan una central de trabajos bibliotecarios donde lleven a cabo las tareas bibliotecarias propiamente dichas (Adquisición, procesamiento técnico, conservación, restauración e incluso relaciones públicas y extensión bibliotecaria). La biblioteca central será  la que ofrezca los servicios bibliotecarios completos mientras que las bibliotecas sucursales proporcionarán servicios elementales o básicos. Los sistemas de bibliotecas pueden tener distinto carácter de acuerdo con su amplitud y extensión:

  • Locales y urbanos
  • Comarcales
  • Provinciales
  • Regionales
  • Nacionales

Los sistemas de bibliotecas locales y urbanos son aquellos que actúan sobre una ciudad y sus barrios periféricos. Como de acuerdo con las normas de la IFLA el número de habitantes no ha de ser menor de los 150.000, si la población es menor podrá integrarse en un sistema comarcal e incluso provincial.

También se dice que un sistema que haya de servir a más de 750.000 habitantes ya no resulta eficaz. Aquellos grupos de habitantes de más de un millón de habitantes deberán crear más de un sistema urbano, y los integrarán en lo que se denomina sistema metropolitano.

En España, no habían existido verdaderos sistemas bibliotecarios. Hubo en Cataluña algo parecido porque contaban con un grupo de bibliotecas y una biblioteca central (La Biblioteca de Cataluña), pero no existía una biblioteca central de trabajos técnicos. También algo semejante existió con las bibliotecas populares, pero no constituyeron un verdadero sistema porque carecían de biblioteca central.

En cuanto al resto de las bibliotecas públicas españolas, o bien funcionaban al margen de cualquier sistema o bien estaban integradas en el servicio nacional de lectura, todo ello antes de pasar a los sistemas autonómicos. De hecho, la nueva legislación bibliotecaria proporciona el marco para que puedan existir verdaderos sistemas bibliotecarios.

Sistemas bibliotecarios españoles

La legislación española de bibliotecas ha ido sufriendo grandes transformaciones con la consolidación del llamado Estado de las Autonomías. La legislación se ha ido renovando e incluso reduciendo. Además, se han ido estableciendo una serie de Decretos por los cuales se transferían una serie de competencias a las Comunidades Autónomas. Además, las mismas Comunidades han ido dictando medidas legislativas propias para bibliotecas y también se han ido firmando una serie de convenios de colaboración y de cooperación entre la Administración central y las autonómicas.

En cuanto al origen de la organización bibliotecaria española podemos remontarnos a 1835 con la desamortización de Mendizábal que motivó, dos años más tarde, la creación de las comisiones científicas y artísticas para inventariar todos aquellos bienes de carácter histórico que quedaban en desamparo y para crear archivos y bibliotecas que los albergasen y, unos años más tarde (1856), la creación del cuerpo de profesionales que los atendiesen.

En 1858 se crea de manera formal la organización bibliotecaria española. Del año 1901 es el Reglamento de Bibliotecas Públicas del Estado, y estuvo en vigor hasta 1989−1990. Después fueron muy importantes los movimientos que hubo durante la época de la República y la creación de las bibliotecas populares y su fomento (1931−1939). A finalización de la Guerra Civil en 1939 se crea la Dirección General de Archivos y Bibliotecas (que ya ha desaparecido) y también el Servicio Nacional de Lectura.

 

Extracto extraído de los temarios de esta academia

academia auxiliar de biblioteca

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