Tengo que decirlo: este artículo es una joyita didáctica (y sí, me disculpo por lo poco modesto del comentario). Pero es que, honestamente, creo que aporta mucho valor porque habla desde la experiencia real, de esa que se vive al comenzar —ya sea preparando oposiciones o entrando a trabajar como Auxiliar de Biblioteca—. Es una manera de ahorrar tropiezos, tiempo y frustraciones que se pueden evitar. Además, he aprovechado todo el poder narrativo y emocional que he podido: aquí hay ejemplos, anécdotas reales y un tono humano, que es justo lo que, en mi opinión, le da vida a los post/artículos…

Parte I: Errores comunes entre quienes opositan

  1.  Empezar a estudiar solo cuando sale la convocatoria

Muchos se esperan a que salga la convocatoria oficial para empezar a estudiar. Lo que no siempre se sabe es que desde que se publica la Oferta de Empleo Público (OEP) pueden pasar meses, incluso años (3, por ley). Ese tiempo es oro: se puede avanzar mucho antes de que se abra el proceso.

  1. No conocer bien cómo funciona todo esto

Hay quien confunde la OEP con la convocatoria o no tiene claro qué es una lista provisional. Todo eso puede generar ansiedad y llevar a cometer errores innecesarios. Entender bien cómo está armado el proceso es clave. 

  1. No leer con calma las bases

Cada convocatoria tiene lo suyo: requisitos particulares, un temario específico, pruebas diferentes (aunque suelen ser muy parecidas) … Leer mal las bases puede hacerte preparar lo que no va a entrar o dejar pasar detalles importantes. Más vale leer con lupa.

  1. Pensar que el tipo test es fácil

La prueba tipo test puede parecer lo más sencillo, pero tiene su dificultad. Suele tener preguntas trampa y exige saberse muy bien los temas. Hacer simulacros y repasar exámenes anteriores ayuda mucho. Aunque, ojo, también se puede aprobar sin hacer test, si dominas bien el temario; yo es lo que aconsejo, sobre todo con la legislación: los test, a veces, dejan fuera muchas cosas. La legislación hay que saberla DE MEMORIA y, si lo consigues, son preguntas que vas a acertar seguro. Es duro, pero eficaz.

  1. Estudiar sin una ruta clara

Ir al tanteo o sin un plan suele hacer que te centres demasiado en unos temas y dejes otros sin estudiar. Crear un calendario realista y equilibrado marca toda la diferencia. 

  1. Venirse abajo al primer suspenso

Este camino tiene sus baches. Un suspenso no es el fin del mundo: es una oportunidad para ajustar, aprender y seguir. La constancia es lo que marca el camino. 

  1. No pedir ayuda cuando hace falta

Claro que se puede preparar una oposición por cuenta propia, pero tener guía profesional o apoyo de una academia puede ayudarte a ir más enfocado, con materiales actualizados y experiencia que no se improvisa. 

Parte II: Los tropiezos del Auxiliar que empieza (a trabajar) 

  1. Pensar que todo gira en torno a los libros

Trabajar en una biblioteca es mucho más que manejar libros. Hay atención al público, gestión digital, organización de actividades… Hay que tener una mirada amplia del trabajo. 

  1. No hacer preguntas por miedo a quedar mal

Nadie nace sabiendo. Si acabas de entrar, lo normal es tener dudas. Preguntar muestra interés y ganas de aprender. 

  1. Creer que atender al público es algo secundario

Atender bien al usuario es de lo más importante. Ser amable, escuchar y tener empatía mejora la experiencia de todos y deja muy bien parada a la biblioteca. La inteligencia emocional es una herramienta muy potente. Te recomiendo mi artículo:

Navas Benito, E. (2012). La Inteligencia Emocional: una herramienta bibliotecaria poco glamurosa, pero tremendamente efectiva en la atención al usuario/a. Blog de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4637885

  1. Usar un lenguaje demasiado técnico

Hablar con claridad es clave. A veces, el lenguaje técnico complica más que ayuda. Es mejor adaptarse a quien tienes enfrente. 

  1. No aprender de quienes llevan años en esto

El personal con más experiencia tiene muchísimo que enseñar. Observar, preguntar y dejarse guiar puede hacer más fácil el arranque. 

  1. Creer que ya no necesitas seguir aprendiendo

Esto no se acaba al entrar. Siempre hay cursos, talleres y oportunidades de seguir creciendo. Formarse constantemente es parte del trabajo.

Para terminar…

Equivocarse es parte del proceso. Lo importante es aprender de esos errores, no quedarse ahí y seguir adelante con ganas. Ya sea en la etapa de preparación o cuando ya estás dentro como Auxiliar, la actitud marca la diferencia. Tener disposición para aprender, mejorar y adaptarse es lo que realmente abre puertas.

Enrique Navas Benito / Academia Auxiliar de Biblioteca

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