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Según el Manifiesto de la UNESCO de 1994 (ya desactualizado u obsoleto con la publicación del Manifiesto de 2022) la Biblioteca Pública ha de contar con servicios específicos para quienes por una u otra razón no puedan valerse de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, deficientes físicos, mentales, enfermos, reclusos, personas con dificultades de aprendizaje o en la lectura, etc.

Los servicios destinados a estos fines entran en la categoría de servicios especiales, según las pautas de la IFLA. Según las Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas, en su punto 3.4.9, titulado “Servicios a grupos de usuarios especiales”, los posibles usuarios que, por un motivo u otro, no pueden utilizar los servicios normales de la biblioteca tienen derecho a la igualdad de acceso a ellos y, por lo tanto, la biblioteca debe esforzarse en poner a su disposición su material y servicios, para lo cual deberá organizar:

• Servicios de transporte especial, como bibliotecas ambulantes, barcos-biblioteca y otras formas de transporte para atender a quienes viven en zonas aisladas
• Servicios en el hogar de quienes no se pueden desplazar
• Servicios en las fábricas e industrias para sus empleados
• Servicios a quienes están recluidos en instituciones como prisiones u hospitales
• Equipos y material de lectura especiales para personas con alguna discapacidad física o sensorial, como los sordos e invidentes
• Materiales especiales para las personas con dificultades para aprender, como materiales de lectura fácil y cintas de audio
• Servicios a inmigrantes y nuevos ciudadanos para ayudarles a encontrar su camino en una sociedad diferente y darles acceso a los medios de comunicación de su cultura de origen
• Comunicación electrónica, por ejemplo, catálogos de Internet.

Los servicios a las personas con necesidades especiales se pueden reforzar utilizando las nuevas tecnologías, por ejemplo, sintetizadores de discurso para invidentes, catálogos de acceso en línea para quienes viven en zonas aisladas o que no pueden alejarse de sus hogares, conexiones a sitios remotos para el aprendizaje a distancia, etc. El suministro de los servicios generales, como los catálogos de acceso público (OPAL), se puede adaptar a las necesidades de estas personas. Quienes más pueden beneficiarse de los progresos tecnológicos suelen ser a menudo quienes no pueden permitirse la inversión que requieren. Así pues, las bibliotecas públicas deben idear planes innovadores para explotar las nuevas tecnologías y poner sus servicios a disposición del mayor número posible de personas.

Continúa el Manifiesto diciendo que hay que establecer servicios para los distintos grupos étnicos de la comunidad y para los indígenas, consultando al grupo de que se trate en cada ocasión. Estos servicios deberán incluir:

• La contratación de personal procedente de esta colectividad en la biblioteca
• La creación de fondos de la literatura nativa del grupo y que reflejen sus tradiciones orales y sus conocimientos no escritos
• La aplicación de condiciones especiales, elaboradas junto con los habitantes de la zona, a los documentos culturalmente delicados.

Dentro de los servicios especiales es donde englobamos aquellos servicios proporcionados por la biblioteca pública a unos sectores específicos de la población que por sus características o circunstancias no pueden acceder a la biblioteca en las mismas condiciones que el resto de la sociedad. Dado que uno de los principios de la biblioteca pública es hacer accesible la información a todos los ciudadanos, sin distinción de raza, color, nacionalidad, edad, sexo, religión, lengua, condición social o nivel educativo, debemos prestar una atención especial a estos colectivos.

Según la Web especializada Bibliopos, las necesidades especiales que puede atender la biblioteca se pueden clasificar en:

1. Atención a discapacidades físicas, psíquicas y sensoriales
2. Acercamiento a ciudadanos con limitaciones socioeconómicas
3. Servicios a lectores recluidos

Actualmente, los sectores específicos se han hecho más numerosos, como por ejemplo la atención a personas con dificultad en la lectura, ya que en la biblioteca la actividad de leer es primordial. Los documentos y el servicio que las bibliotecas públicas habilitan para ello se llama Lectura Fácil y hablaremos de ella más detenidamente a lo largo del tema.

Extracto de los temarios de Academia Auxiliar de Biblioteca

academia auxiliar de biblioteca

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