Inteligencia emocional en bibliotecas escolares

Inteligencia emocional en bibliotecas escolares

Es verdad que ya he hablado de la Inteligencia Emocional (IE) en bibliotecas en algunos artículos de manera generalizada (La Inteligencia Emocional: una herramienta bibliotecaria poco glamurosa, pero tremendamente efectiva en la atención al usuario/a), a excepción de un escrito publicado en la Revista Mi Biblioteca (Usar la inteligencia emocional en bibliotecas universitarias para optimizar la atención al usuario), en el que escribo sobre IE en Bibliotecas Universitarias. Intentando esclarecer o diferenciar el uso de esta potente herramienta de optimización de la atención al usuario en bibliotecas y también de los propios procesos de la misma, hoy quiero proponer 6 actuaciones, consejos o directrices para usar la Inteligencia Emocional en Bibliotecas Escolares, algo que va a conseguir que estas bibliotecas funcionen mejor, obviamente. De nuevo, la Inteligencia Emocional como motor de mejora bibliotecaria…

    Espero que este artículo sea de ayuda a algún bibliotecario/a escolar que, casualmente, lo esté leyendo. Quizás es conveniente, antes de comenzar a enumerar estos consejos/cualidades, tener claro lo que nos dice la IFLA en su Manifiesto sobre Bibliotecas Escolares de 2002 sobre la Misión de este tipo de bibliotecas (las escolares):

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    La biblioteca escolar proporciona información e ideas que son fundamentales para funcionar con éxito en nuestra sociedad de hoy en día, que se basa cada vez más en la información y el conocimiento. La biblioteca escolar ayuda a los alumnos a desarrollar destrezas de aprendizaje de carácter vitalicio, así como su imaginación, y les ayuda de esta forma a vivir como ciudadanos responsables

    6 Directrices para optimizar el trabajo del bibliotecario escolar relacionadas con la Inteligencia Emocional

    1.Si el bibliotecario/a escolar quiere transmitir destrezas y competencias emocionales a los niños, primero ha de tenerlas él/ella. Este axioma es incontestable, sobre todo en bibliotecas escolares, donde el usuario más frecuente es el alumno de corta edad, o lo que es lo mismo, un ser que es en realidad un recipiente deseando ser llenado, una esponja, que además de aprender lo que oye, sobre todo, aprende de lo que ve. El bibliotecario escolar ha de mostrarse emocionalmente inteligente y servir de modelo al niño. No podemos enseñar a alguien a pescar si nosotros no sabemos hacerlo. Es importantísimo que, o bien desde la Administración, o desde la Dirección de la escuela o colegio, se establezca un Plan de Formación en Competencias Emocionales para los bibliotecarios que allí trabajen. Si no las tenemos, no podremos transmitirlas.

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    2. Versatilidad. Diferenciar muy bien a los tipos de usuarios de la Biblioteca Escolar y las necesidades de cada uno de ellos. En una biblioteca escolar vamos a tener que atender no sólo a los imberbes alumnos, sino también a profesores e incluso a padres de alumnos. Y los objetivos de la biblioteca escolar son diversos. Por tanto, estemos preparados para tener un discurso diferente para cada uno de ellos, una forma de preguntar diferente, una forma de detectar necesidades diferentes, diversas maneras de plantear la la ordenación y preparación de la colección o los carteles, etc. Es imprescindible ser versátil.

    3. Tener grandes dosis de empatía, una cualidad fundamental para tratar con menores.  Trabajar de bibliotecario escolar se parece mucho a ejercer la paternidad/maternidad. No podemos pensar como adultos cuando atendemos a un niño. Debemos empatizar con el niño y ponernos en su piel, pensar como él, y así podremos atender mejor sus demandas y entender sus necesidades y sus estados de ánimo.

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    4. Tener grandes dosis de paciencia, una cualidad fundamental para tratar con menores. El bibliotecario que atiende al usuario debe poseer grandes dosis de paciencia cuando atiende a un usuario adulto en una biblioteca pública o universitaria, por poner dos ejemplos, imaginemos en una biblioteca escolar con niños, que no saben muy bien lo que quieren, que no se expresan aún del todo bien, que están siempre pensando en el juego… no podemos desesperarnos, tenemos que armarnos de paciencia hasta poder ayudar a nuestros pequeños usuarios.

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    5. Todo es juego, o debe serlo. Esto quiere decir llevar la gamificación en bibliotecas (aprender a través del juego) a su máxima expresión. Un niño solo aprende jugando, y esto no lo digo yo, lo dice la comunidad de psicólogos. Debemos gamificar la biblioteca, realizar actividades divertidas para los alumnos en torno al libro, a las competencias a adquirir. En una biblioteca escolar todo es juego, o debe serlo, para poder aprender.

    aprender jugando

    6. Tener la capacidad de cambiar el “chip” de atención al usuario: de profesor a alumno y de alumno a profesor. El profesor y el alumno, dos usuarios muy diferentes para una misma biblioteca. El alumno quiere jugar, quiere hacer cosas, necesita libros infantiles. El profesor quiere documentarse, investigar… la forma de atender a ambos requiere un cambio de forma de ser, de entendimiento, de receptividad por parte del bibliotecario escolar

     

    Artículo escrito por Enrique Navas Benito / Auxiliar de Biblioteca

    academia auxiliar de biblioteca

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